jueves, 1 de septiembre de 2011

Combate de Tres Acequias

El llamado Combate de Tres Acequias es un enfrentamiento en las cercanías del Río Maipo, San Bernardo, el 26 de agosto de 1814, entre las dos facciones en que se dividió el ejército independentista chileno.

La vanguardia o'higginista se lanzó precipitadamente contra una posición defendida de las tropas carrerinas, siendo rechazadas y desbandadas vigorosamente.

La acción significó la derrota y sujeción de Bernardo O'Higgins a la autoridad de José Miguel Carrera, en un stato quo  que se mantuvo a duras penas hasta la derrota total sufrida por los patriotas a manos de los realistas en el Desastre de Rancagua, ocurrida un mes más tarde.

El 23 de julio de 1814, luego de dos meses de persecución por parte del Director Supremo Francisco de la Lastra, y tras no poder huir a Argentina por las fuertes nevadas cordilleranas, José Miguel Carrera encabezó un nuevo golpe, destituyendo al Director e instalando una nueva Junta de Gobierno.

Carrera estaba muy disconforme con el Tratado de Lircay firmado por el gobierno Lastra y los oficiales monarquistas de Chillán. El tratado había abjurado de lo realizado por los gobiernos chilenos hasta entonces y se eliminó el uso de la primera bandera chilena creada durante la administración de Carrera, entre otras medidas simbólicas de devoción a Fernando VII y acatamiento a la restauración absolutista. Pero un plano más personal, Lircay lo había excluido del canje de prisioneros de guerra decretado entre ambos bandos (Carrera se hallaba preso de los realistas en Chillán al momento de la firma del acuerdo, fugándose posteriormente).

Por lo mismo Carrera, una vez en al mando, entre otras medidas procedió a desterrar a Mendoza, Argentina, a uno de los firmantes del tratado, el coronel Juan Mackenna (el tutor militar de O'Higgins).
Ante estas noticias, O'Higgins, que estaba acuartelado en Talca y también era firmante del Tratado de Lircay, avanzó con sólo una división de sus tropas con el fin de derrocar a José Miguel Carrera, a quien consideraba un usurpador y el responsable de anteriores fracasos militares de los patriotas.
La columna de O'Higgins marchaba bajo el estandarte español, pues, tras la firma del tratado, el gobierno de Lastra había eliminado el uso de la primera bandera nacional.

En la víspera del combate O'Higgins acampaba en la Hacienda Mardones, al sur del Río Maipo. En tanto, en el Llano de Maipo lo esperaban fuerzas carrerinas superiores, acampadas en un lugarejo conocido en aquel tiempo como la Chacra de Pérez.

En la mañana del 26 de agosto el entonces brigadier O'Higgins cruzó con su división de vanguardia el Río Maipo y se adentró, con rumbo norte, por el árido llano vecino. Su intención era llegar lo más rápidamente a Santiago para cumplir sin más trámites con su objetivo. Quizá por esta precipitación, no reconoció primero la disposición y fuerzas de su enemigo.

A las 13:00 horas, sus avanzadas, comandadas por Ramón Freire, trabaron fuegos con partidas exploradoras de la fuerza carrerina, la llamada 1ª División bajo el mando del coronel Luis Carrera, que se encontraba convenientemente parapetada tras el canal Ochagavía y un largo montículo adyacente, constituido por el material sobrante del desmonte del mismo canal.

Las tropas carrerinas estaban dispuestas de la siguiente manera: infantería a la derecha, artillería al centro, caballería a la izquierda y, tras esta, una línea de 800 milicianos de caballería de Aconcagua bajo el mando del coronel José María Portus. Estos últimos, mal equipados, permanecieron ajenos al combate y sólo fueron ocupados en la posterior persecución de las fuerzas contrarias puestas en fuga.

Nuevamente sin verificar la situación, O'Higgins empeñó sus fuerzas -inferiores numéricamente- en un ataque decidido. Aparentemente se sintió optimista por la contundente victoria preliminar que la avanzada de Freire obtuvo sobre las partidas carrerinas de exploración.

Tras un infructuoso cañoneo, O'Higgins lanzó un ataque en forma a las 16:00 horas. Dispuso su infantería al centro de la línea, sostenida por cuatro piezas de artillería, y lanzó su escasa caballería dividida a ambos flancos.

Luego de una hora de inútil asalto, y viendo que recibían numerosas bajas sin poder infringir mayor daño, las fuerzas de O'Higgins comenzaron a ceder y a retirarse en relativo desorden. Este momento fue aprovechado por la caballería de Luis Carrera, que al mando de Diego José Benavente, dio un breve rodeo para caer de lleno sobre le flanco derecho de O'Higgins y decretar entre sus fuerzas un desbande general.

Entonces las milicias de Aconcagua cargaron lanza en mano sobre los restos de su enemigo, dividiendo en dos lo que quedaba de su línea y capturando numerosos prisioneros, entre ellos 4 oficiales. Las tropas de O'Higgins huyeron, en su mayoría al sur, con la intención de cruzar de vuelta el río Maipo, pero no pocos se dirigieron al poniente, buscando refugio en las haciendas de Chena. En tanto, el caballo del brigadier había caído acribillado, por lo que O'Higgins debió abandonar el campo en una cabalgadura prestada, a la cabeza de escasos 100 hombres.

El grueso de la llamada 3ª División de los carrerinos, al mando de José Miguel Carrera, se encontraba en los arrabales de Santiago al iniciarse el combate. Por este motivo, pese a avanzar hacia el lugar con marchas forzadas, no pudo incorporarse a la acción. Sólo la caballería de este cuerpo alcanzó a participar en la faena de persecución.

Al ponerse el sol (alrededor de las 18:30 horas), los carrerinos abandonaron el acoso a los derrotados.

Durante la noche José Miguel Carrera se abstuvo de continuar la caza de sus enemigos dispersos, manteniéndose a la expectativa. Únicamente se dispuso el envío de dos guerrillas, como diversión, al portezuelo de Tango, por donde se retiraban los dos cañones que restaban a O'Higgins. Mientras estas piezas hacían improductivo fuego sobre las guerrillas, el grueso de la fuerza carrerina abandonó la Chacra de Pérez y se retiró a una posición ubicada un par de kilómetros al norte, en la Chacra Ochagavía.

En tanto que O'Higgins, alcanzaba al día siguiente una posición segura al sur del Maipú y reunía a los dispersos, con la intención de sumarlos a sus divisiones rezagadas para acometer una nueva embestida contra las fuerzas de la capital.

Estaba en estos quehaceres cuando se enteró de la llegada a Talcahuano de la expedición realista de Mariano Osorio, que avanzaba velozmente hacia el norte, por lo que se dispuso a posponer sus diferencias con el nuevo gobierno y ponerse a disposición de éste para emprender la defensa conjunta del país. Envió a José Miguel Carrera un oficio expresando sus intenciones y las novedades del sur, el día 31 de agosto.
Tras algunas negociaciones realizadas en una conferencia entre ambos jefes en la hacienda de Tango, la reconciliación fue solemnizada con la firma en Santiago de un memorando redactado por Bernardo de Vera y Pintado, el 4 de septiembre.

Al día siguiente O'Higgins abandonaba la capital para asumir el comando de la llamada 1ª División, la misma que habia sido atacada en primera instancia por la avanzada de Freire, y que ahora le era entregada por José Miguel Carrera como un símbolo de reconciliación y confianza. Con ellas realizaría las operaciones de vanguardia de la última fase de l Patria Vieja. Todo culminaría a fines de mes en el Desastre de Rancagua.

Por Ascanio Mendoza

Comentarios sobre la independencia de Chile

La disolución del Estado Imperial español a partir de 1808, provocó la primera y más grande crisis política de la historia de Chile. Esta se prolongó desde ese año hasta 1830, cuando se logró establecer un ordenamiento político más o menos definitivo. Así, en un total de 22 años, Chile dejó de ser una colonia y pasó a ser una República independiente que empezaba a organizarse.

La complicada situación que España vivía en la Europa convulsionada por la Revolución francesa, tuvo un punto cúlmine en la ursurpación del trono español por parte de Napoleón Bonaparte y la posterior entronización como Rey de José I, hermano del Emperador francés.

Reacción ante la crisis en España

Ante la invasión y también ante la inoperancia de las autoridades e instituciones establecidas, el pueblo español se levantó en armas y buscó sus propias formas de organización. Surgió así una multitud de Juntas de Gobierno que posteriormente se unieron en la Junta Central Gubernativa, que tuvo su sede en Sevilla. A inicios de 1810 esta se disolvió, dando lugar al Consejo de Regencia y posteriormente a las Cortes Extraordinarias de Cádiz.

Si bien es cierto que la primera reacción de los chilenos ante la prisión del Rey Fernando VII fue de la más absoluta lealtad, en Chile la desarticulación del Imperio español se conjugó con una crisis local. Los hechos ocurridos en el país a partir de 1808 —que tuvieron como principales protagonistas al Gobernador Francisco Antonio García Carrasco y al Cabildo de la capital— fueron marcando la ruta hacia la autonomía.

Primeros ensayos de gobierno

En Chile, la aspiración de autonomía frente al Imperio español dio un gran paso adelante con la constitución de la Primera Junta de Gobierno, en septiembre de 1810. Este movimiento, que originalmente planteó la idea de la defensa de los derechos del Rey cautivo, poco a poco fue derivando en una Revolución de Independencia. Dicho movimiento perseguía cortar los lazos existentes con España y asentar firmemente el derecho de los chilenos a gobernarse por sí mismos.
Durante la Patria Vieja (1810-1814) se hicieron varios ensayos de gobierno republicano y los hechos fueron planteando, cada vez con más urgencia, la necesidad de contar con un ordenamiento político que definiera con claridad lo que se proponía el movimiento.

Los más radicales planteaban la necesidad de una ruptura con España. Un importante papel en esta realidad política le cupo a José Miguel Carrera, quien a través de sus golpes de Estado fue guiando la Revolución hacia esta meta. Esos mismos años fueron los que presenciaron el inicio de las hostilidades militares.

Las autoridades virreinales de Lima vieron con creciente preocupación el curso de los hechos que se producían en Chile y en 1813 decidieron que había llegado la hora de actuar militarmente. Si no lo hicieron antes —tal como había ocurrido con otros movimientos revolucionarios como los de Quito, el Alto Perú y Buenos Aires— se debió a los profundos vínculos económicos que existían entre Perú y Chile. Estos obligaban a esperar el momento más preciso para ordenar una invasión, sin provocar grandes daños al comercio entre ambos territorios.

Restauración de la Monarquía

Desde el Perú salieron consecutivamente tres expediciones militares, comandadas por Antonio Pareja, Gabino Gaínza y Mariano Osorio, que finalmente lograron —gracias a la división provocada entre los revolucionarios chilenos por el tercer golpe de Estado de José Miguel Carrera, originado por su rechazo a las cláusulas contenidas en el Tratado de Lircay— reincorporar el país a la Monarquía, entre 1814 y 1817.

Por Ascanio Mendoza D.

miércoles, 31 de agosto de 2011

El Buque Escuela Esmeralda, antes de llegar a Chile



Gracias a la invitación de su Comandante el Capitán de Navío Ignacio Mardones Costa, tuve la oportunidad el pasado 26 de septiembre de 2010  de navegar entre Valparaíso y Talcahuano a bordo del Buque Escuela Esmeralda.

El B.E. Esmeralda es el Bergantín Goleta utilizado por la Armada de Chile para realizar los viajes de instrucción de los oficiales egresados de la Escuela Naval Arturo Prat.

La historia de este Bergantín Goleta se inicia en mayo de 1946 cuando a pedido del Gobierno de España se da inicio a su construcción en los Astilleros Echevarrieta y Larrinaga de Cádiz, como gemelo del actual Buque Escuela Español, ya que para ello fueron utilizados los mismos planos técnicos proporcionados en su oportunidad por la casa inglesa Camper & Nicholson de Southampton, con los que en 1927 este mismo Astillero construyo al B.E. Juan Sebastian Elcano.

Originalmente la Armada Española quiso bautizar  este barco con el nombre de “Buque Escuela Juan de Austria”, en honor al militar y diplomático español, hijo natural de Carlos V, quien fuera Gobernador los Países Bajos (Actuales Bélgica y Holanda) durante la administración de su medio hermano Felipe II.

El proyecto de la Armada Española al encargar la construcción de este Bergantín Goleta era remplazar a su segundo Buque Escuela,  una vieja Fragata construida a fines del siglo XIX en Glasgow, Inglaterra y bautizada a partir de 1922 con el nombre de “Galatea”,  la que era utilizada como buque escuela de maniobra para entrenar aprendices marineros especialistas.
En 1947 uno de los acontecimientos más trágicos en la historia de la ciudad de Cádiz, detuvo temporalmente los trabajos sobre el barco.

Eran las diez menos cuarto de la noche del 18 de agosto cuando accidentalmente estalla, en las puertas de la histórica ciudad, un polvorín militar provisional donde se almacenaban unas 2.200 cargas explosivas guardadas desde el fin de la Guerra Civil Española, compuesto por cargas de profundidad, cabezas de torpedos y, en su mayoría, minas submarinas.

La violenta explosión ensordeció y aterrorizó a la población, destruyendo todos los cristales de las casas y asolando zonas densamente pobladas, causando la muerte de casi un centenar y medio de habitantes, decenas de mutilados y miles de heridos de diversa consideración.

La onda expansiva impactó de una forma directa y extremadamente violenta contra los barrios próximos de San Severiano, la Barriada España y Bahía Blanca, destruyendo además por completo debido a los efectos de un voraz incendio los Astilleros de Echevarrieta y Larrinaga .

La destrucción de los Astilleros significaba dejar sin trabajo a las cerca de 2.500 personas que en ella trabajaban. En una ciudad como Cádiz, con practicante ninguna otra alternativa de trabajo, eso significaba un gravísimo problema social. Por ello, entre las peticiones de ayuda, una de las prioritarias fue la de solicitar la reconstrucción del Astillero.

Es así como en enero de 1951 se aprobó por parte del Gobierno español la intervención estatal del Astillero de manera provisional. La noticia de que el Estado se hacía cargo del Astillero fue recibida con alborozo en la ciudad.

Posteriormente en Junio de 1952, el Gobierno Español compró el Astillero a Don Horacio Echevarrieta, constituyéndose una nueva sociedad con el nombre de “Sociedad de Astilleros de Cádiz S.A.”.

En 1950 Chile y España entraron en negociaciones ya que por varios años España había importado miles de toneladas de salitre desde Chile para recuperar su agricultura devastada por la Guerra Civil, aprovechando un crédito del Gobierno chileno, pero no había podido pagar los intereses y las cuotas del capital.

La última semana de Septiembre, el Consejero de la Embajada de España en Chile, don Eduardo Viada y su Agregado Naval, Capitán de Fragata Leopoldo Boado y Endiza, se entrevistaron con el Subsecretario de Marina, Contralmirante Pedro Espina Ritche, a quien le informaron la imposibilidad de efectuar los pagos del crédito y que España ofrecía pagar con productos manufacturados, entre ellos del área de construcción naval.

Al Contralmirante Espina le interesó el inconcluso "Juan de Austria", lo que le fue informado al entonces Comandante en Jefe de la Armada, Vicealmirante Carlos Torres Hevia, quien después de múltiples gestiones y la colaboración del Embajador de España en Chile, don José María Doussinague, consiguió la aprobación de la adquisición por parte del Presidente de la República, don Gabriel González Videla.

La propuesta del Presidente fue aprobada por el Congreso Nacional por Ley Nº 10.233 del 27 de diciembre de 1951, con un costo de US$ 2.980.000.

Después numerosos estudios por parte de la Armada de Chile y realizando algunos cambio en las especificaciones técnicas, el 23 de Octubre de 1952 en Madrid, se firmó entre ambos países el contrato de compra de un Buque Escuela en construcción. Representó en este acto a los astilleros españoles el Contralmirante Jesús María de Rotaeche y Rodríguez Llamas y por el Gobierno de Chile, el Embajador en España, don Luis Subercaseaux Errázuriz
[1].

El 12 de mayo de 1953 a las 13:30 horas se realizó el lanzamiento del casco del Buque Escuela desde las gradas de la Sociedad de Astilleros de Cádiz S.A.

En la ceremonia a la que asistieron más de 5.000 personas, se encontraban presentes el Embajador de Chile en España, Oscar Salas Letelier, el Encargado de Negocios de Chile, don Fernando Orrego Vicuña y su esposa, señora Raquel Vicuña de Orrego
[2], representantes de los Ministerios de Relaciones Exteriores, Comercio, los Almirantes Rotaeche y Estrada, el Presidente de la Sociedad Astilleros de Cádiz S.A. y numerosas autoridades locales e invitados especiales.

Se inicio con la bendición del Buque por parte del Obispo de Cádiz y Ceuta D.Tomás Gutiérrez Diez, a lo que siguió después de los discursos de rigor, la madrina, señora Raquel Vicuña de Orrego, siguiendo la costumbre marinera, tomó una botella de Jerez, que era sostenida por cintas con los colores de las banderas de Chile y España, y la rompió en la roda del buque, con lo cual la nave se empezó a deslizar por la grada a los acordes de los Himnos Patrios de ambos países, mientras la multitud lanzaba vivas y agitaban pañuelos al aire, para expresar su regocijo.

El Buque Escuela tomó el nombre de "Esmeralda" en conmemoración al nombre de la fragata capturada en El Callao por el Almirante Lord Thomas Alexander Cochrane, en una audaz incursión  la noche del 05 al 06 de noviembre de 1820, y a la gloriosa Corbeta de Arturo Prat hundida durante la Guerra del Pacifico, en el Combate naval de Iquique el 21 de mayo de 1879.

El 15 de junio de 1954, la Sociedad Astilleros de Cádiz S.A. hizo entrega del Buque Escuela "Esmeralda" al Gobierno de Chile, representado en esa ocasión por el Embajador en España, don Oscar Salas Letelier.

El 16 de Junio de 1954, el velero zarpó desde Cádiz al mando del Capitán de Navío Horacio Cornejo Tagle, con rumbo al puerto de Las Palmas en la Isla Gran Canaria. Desde allí se dirigió a Nueva Orleans en los Estados Unidos, donde permaneció por 12 días para que se le instalara una planta destiladora y cámaras refrigeradoras.

Terminada la instalación, zarpó desde Nueva Orleans dirigiéndose a través del Golfo de México hacia al Canal de Panamá y posteriormente navegando por el Océano Pacifico hasta llegar a Tongoy en Chile, donde fue recibido por la Escuadra, quien la escolto posteriormente a Valparaíso.

El Buque Escuela Esmeralda recaló en el puerto de Valparaíso el 01 de Septiembre de 1954, en medio de un gran recibimiento por parte de los buques surtos en la bahía y por la ciudadanía porteña, siendo recibido por el entonces Presidente de la República, don Carlos Ibáñez del Campo.

Desde esa fecha, han sido numerosos los Cursos de Guadiamarinas, Marineros, Cadetes y Grumetes que han navegado en sus cubiertas en diversos cruceros de instrucción.

Por Eduardo A. Cumplido.


[1] Luis Subercaseaux Errázuriz, fue un diplomático y atleta chileno, que pasó a la historia por haber sido el primer deportista chileno y sudamericano en participar en unos Juegos Olímpicos, en Atenas 1896
[2] Fernando Orrego Vicuña es nieto del político e Historiador chileno Benjamin Vicuña Mackenna. El matrimonio de Fernando Orrego y Raquel Vicuña son los abuelos paternos del actual Alcalde de Peñalolén, Claudio Orrego Larrain.